Por Paula, Idaira y Àngela
Una parte de relaciones afectivas entre adolescentes resultan tóxicas. En estos casos, normalmente las dos personas implicadas en la relación se convierten en tóxicos, y además entran en un triángulo de roles: la víctima, el salvador, el perseguidor. Habitualmente, estos tres roles se adquieren de forma involuntaria, es decir, sin darse cuenta.
–El rol de salvador: se impone la obligación de resolverle los problemas a otra persona, a la que la hace depender de su ayuda. Como siempre necesita una víctima a la que ‘ayudar’, si no existe, el salvador se la crea.
–El rol de víctima: demanda que sean los demás quienes le solucionen sus propios problemas. Adopta, por tanto, una posición pasiva, esperando la ayuda de los demás para salir de los problemas en los que se mete.
–El rol de perseguidor: se dedica a controlar a otras personas a las que considera que no están haciendo lo que se debe hacer. El perseguidor decide lo que es correcto y lo que no lo es. Al perseguidor le gusta, por tanto, decidir por los demás, pero sin tenerles en cuenta. Normalmente, los perseguidores se fijan en las víctimas para hablar de ellos mal.
En la mayoría de estos casos, lo más usual es el maltrato psicológico, y, en algunos casos, incluso existe el maltrato físico entre las dos personas involucradas. Estos tipos de maltrato son perjudiciales porque pueden afectar a la vida de las personas de la relación, causando efectos como la depresión, la ansiedad, etc.
Si estás en una relación de este tipo, deberías avisar a alguien de confianza o un profesional y explicarle lo que te está sucediendo y poner fin a la relación tóxica.
En una relación de este tipo, las dos personas pueden dañar y hacer sentir inferior a su pareja, eso quiere decir que una de las personas, o las dos, se sienten inferiores y reflejan eso en su pareja.
Algunas de las actitudes tóxicas en estos casos son estas:
– Le molesta que pases tiempo con tus amigos o familiares.
– Investiga tus redes sociales y tu teléfono móvil. No respeta tu privacidad.
– Te menosprecia y te da a entender que sin él/ella no serías nadie ni podrías seguir adelante.
-Se mete con tu forma de vestir, intenta influir de malas maneras para que cambies tu estilo, etcétera.
Entre muchas otras cosas.
En resumen, en una relación tóxica hay tres roles, los cuales van rotando en la pareja (tú puedes ser en un momento de tu relación el perseguidor y cambiar a ser la víctima, etcétera).
En definitiva, si estás en una relación tóxica, sobre todo si eres adolescente, debes darte cuenta cuanto antes de donde estas y avisar a alguien para que te ayude con eso porque si no puede terminar mal.
