Perdida es un thriller realmente impactante que mezcla misterio, tensión psicológica y una crítica aguda a las relaciones y a los medios de comunicación. La historia del matrimonio entre Nick y Amy se oscurece cada vez más, revelando cómo ambos ocultan versiones distorsionadas de sí mismos. Rosamund Pike brilla con una actuación fría y perturbadora, mientras que el director le imprime un tono preciso y calculado que mantiene la atención del espectador en todo momento.
A mi parecer, la película funciona tan bien porque no solo busca sorprender, sino también incomodar: retrata una relación completamente tóxica, la manipulación de la opinión pública y lo fácil que es crear una imagen falsa. No es una historia “agradable”, pero es sin duda muy inteligente y difícil de olvidar.
