Descubrimos la figura del alguacil, aquella persona que va comunicando los sucesos de pueblo en pueblo
El día 15 de febrero, a las 9 de la mañana, los familiares de los alumnos de tercero Y, vinieron para poder ser entrevistados y saber más cómo fue su vida cuando tenían aproximadamente nuestra edad.
Fue una experiencia muy emocionante, ya que descubrimos cómo eran sus vidas, cómo se relacionaban con sus amigos y con sus padres, historias llenas de anécdotas divertidas, de experiencias felices, pero también algunas tristes, como, por ejemplo, cuando nos contaron cómo vivieron la posguerra y el hambre que pasaron.
El primer tema que abordamos fue la comunicación. Respecto a eso, Paquita Burgos, la abuela yeyé del Carmelo, nos contó que cuándo querían quedar con alguien, mandaban un recado a través de otra persona. En ocasiones, se necesitaban varios intermediarios para que llegase a su destino. También existían los alguaciles, que eran personas que comunicaban los sucesos de pueblo en pueblo, pero actualmente ya no existen. Cuando estaban en la calle para comunicarse con sus padres, como todo el mundo se conocía entre ellos, las noticias corrían muy rápido, así que la gente se informaba. Observamos ciertas diferencias generacionales. Por ejemplo, el señor Tomás Quejigo y la señora María Fe Casanova, que eran más jóvenes, dijeron que iban a las cabinas a hablar por teléfono con sus familiares lejanos. Los otros participantes, dijeron que llegaron más tarde, cuando ya eran adultos. Según ellos, la aparición de las nuevas tecnologías fue una ventaja y no les costó demasiado adaptarse.

El segundo tema fue el ocio. Queríamos saber a qué jugaban en aquella época. Leopoldo Fernández y Patro Romero nos contaron que siempre jugaban entre ellos y que aunque no tenían juguetes, se lo pasaban muy bien inventando y creando ellos mismos. También nos llamó la atención que, a veces, lo que hacían era reunir dinero entre todos para comprar un balón y poder jugar juntos. Lo que es evidente es que en su tiempo libre salían a la calle a pasear con sus amigos mucho más que ahora, y, por lo tanto, era el lugar donde se socializaba. No obstante, algunas veces también iban a las discotecas, aunque era un concepto diferente al de ahora, realidad que contrasta con lo que vivieron los demás familiares que eran más mayores. Nos cuentan que en sus tiempos no existían las discotecas, que en todo caso lo más parecido eran las fiestas de sus pueblos y las cenas de Navidad.
El tercer tema trató sobre las relaciones afectivas. Nos explicaron que se apostaba por un amor duradero, eran relaciones para toda la vida. En general, escogían libremente a su pareja, pero sus padres les obligaban a casarse muy pronto. De todas maneras, consideran que actualmente las relaciones son más efímeras, quizá porque ahora hay menos compromiso.
El cuarto tema encaró las cuestiones con relación a la familia. Queríamos saber cuántos miembros las constituían, cómo eran, si dentro de la familia había roles, cómo era la relación de hijo a padre y cómo consideraban que había cambiado, es decir, si antes había tanta confianza como ahora. Como suponíamos, nos relataron que en esa época, las madres eran las que hacían las faenas domésticas, siempre estaban con los niños, pero nos sorprendió que Manuel Ortiz indicase que eran más estrictas porque pasaban más tiempo con ellos y el padre estaba siempre trabajando, de manera que los niños no lo veían casi nunca. También nos comentabas que antes, había más confianza que ahora, siempre se contaba todo (o casi todo) a los padres. Los abuelos recordaron, también, con emoción, la relación que tenían con sus abuelos. Paquita Burgos nos confesó que entonces dormir con el abuelo era un acto de ternura que nunca olvidará y que añora.

El quinto tema era el consumo, y les consultamos si creían que ahora tienen acceso a más productos que antes. También teníamos curiosidad por saber qué cosas compran ahora que antiguamente no había, o si había productos de lujo en aquella época. Todos coincidieron en que, antes, no tenían acceso a tantas cosas como ahora, no había casi productos de lujo y se comía menos. En resumen, valoraban más lo poco que tenían y, en cambio, ahora siempre queremos más.
El sexto tema fue la movilidad. En aquella época no había metro, y había muy pocos autobuses, aunque algunos sí que pasaban por sus barrios. Para llegar a las escuelas o al trabajo iban normalmente andando. Y no disponían de transportes privados.
El séptimo tema fue sobre el ritmo de vida. Descubrimos a qué edad se empezaba a trabajar y se dejaba de estudiar, en qué se gastaban el dinero que ganaban en el trabajo, si antes se empezaba más temprano a formar una familia y si se estaba realmente preparado para esa responsabilidad. Nos dijeron que años atrás no se solía estudiar, normalmente solo se trabajaba y se empezaba a los 14 o 16 años. Y el dinero que ganaban trabajando se lo gastaban en alguna tontería o capricho. Anteriormente, como no había ningún tipo de protección, se empezaba a formar una familia a una edad más temprana. A veces, incluso, eso hacía pasar a las familias por apuros económicos y otras situaciones difíciles.
El octavo tema fue sobre la política y la posguerra. Todos afirmaron de forma unánime que ciertamente se pasaba hambre. Leopoldo Fernández puso por ejemplo que cuando le daban un trozo de chocolate con pan, le obligaban a quedarse en casa para que no le viesen los demás y no le pidieran. También contaron que la sanidad y la educación era más precária y que, mayoritariamente, la gente se ponían a trabajar a temprana edad. De hecho, solo María Fè Casanova y Tomás Quejigo tenían estudios universitarios. Por otro lado, nos sorprendió mucho que Paquita Burgos había aprendido a leer con los letreros de las tiendas y las calles: de niña no pudo ir a la escuela debido a que tuvo que cuidar de sus hermanos.
El noveno tema trató sobre medios de comunicación. La manera de enterarse de las cosas era muy sencilla, ya que casi todo el mundo se conocía y las noticias corrían muy rápido. Les interesaba mucho las noticias y mantenerse informados seguidamente.
El décimo y último tema fue la cultura popular. Recordaron cuál era la música preferida de su época, y Leopoldo Fernández citó la canción de Campanera de Joselito, “El niño prodigio”. Os compartimos un enlace por si la queréis oír:
Y, por sorprendente que parezca, leían bastante. Un dato que nos llamó la atención fue lo que se hacía una separación entre libros para chicas y libros para chicos. Los libros destinados para el público femenino eran de temáticas como la confección, las manualidades, etcétera. Sin embargo, los libros que estaban destinados al público masculino eran libros más de aventuras, acción… Creemos que, por suerte, hoy en día, cada persona puede leer lo que más le guste.
Al final de la charla nos saludamos alumnos y abuelos. Después, tomamos una fotografía todos juntos y los despedimos con un fuerte aplauso.
